¡Fuera las tropas francesas de Oriente Medio! ¡No a la guerra imperialista!

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Textos del semanario Lutte Ouvrière - 23 de marzo de 2026
23 de marzo de 2026

El pasado domingo, en Francia, los comentaristas contuvieron la respiración a la espera de los resultados de la segunda vuelta de las elecciones municipales, que se supone que servirán de trampolín a los políticos de cara a las presidenciales de 2027. En el Líbano, en Irán, en Israel, en las monarquías del Golfo, en Gaza, en Cisjordania, en Ucrania… decenas de millones de mujeres y hombres contenían la respiración, temiendo un enésimo bombardeo.

A veces tenemos la sensación de vivir en mundos paralelos. Pero la humanidad, al igual que la economía, es una e indivisible. Y las guerras que se libran amenazan, en realidad, a todo el mundo. Son una catástrofe para la humanidad entera.

Al contrario de lo que dice el Gobierno, estamos implicados en todas estas guerras. Macron, junto con los demás líderes europeos, apoya el esfuerzo bélico en Ucrania. En Oriente Medio, ya está interviniendo del lado de Estados Unidos e Israel, haciendo la vista gorda ante las mentiras que estos han inventado para justificar su agresión contra Irán.

El Gobierno francés ha enviado el portaaviones Charles-de-Gaulle a la región y, desde Abu Dabi, aviones Rafale lanzan decenas de misiles para defender el espacio aéreo de los Emiratos Árabes Unidos.

Nos guste o no, estamos inmersos, como todos los pueblos del mundo, en una enésima guerra imperialista. Aunque todavía no estemos todos unidos bajo las bombas, el terror y la destrucción, decenas de millones de personas sí lo están, y todos estamos sumidos en una crisis de consecuencias incalculables.

Primero se han disparado los precios de la gasolina que sufrimos al repostar. De ello se derivará el aumento de los precios del transporte en general, desde los contenedores hasta las compañías aéreas. También se anuncia la subida vertiginosa del precio del gas, de los fertilizantes y, por extensión, de los productos agrícolas y de la industria química. ¡Y esto no es más que el comienzo de un caos del que ningún país se librará, ni siquiera los Estados Unidos de Trump, que son, sin embargo, los principales instigadores de esta guerra!

En la India se ha establecido un racionamiento del gas para los particulares. Al carecer de grandes reservas estratégicas, países situados en el centro de la cadena de producción globalizada, como Vietnam o Bangladés, se han visto obligados a paralizar o reducir la actividad de sus fábricas e instalaciones. ¿Qué nuevas tensiones y rivalidades surgirán de este nuevo caos?

Todos los pueblos se ven sumidos en la guerra y las crisis por culpa de unos gobernantes tan rapaces como criminales. Al igual que nosotros, se los insta a sacrificarse por la guerra. A escala mundial, son billones los que ahora se ven engullidos por la guerra. ¡Es un despilfarro y una locura sin nombre cuando sabemos cuánto podría transformar la vida de miles de millones de seres humanos ese dinero si se invirtiera en infraestructuras básicas!

Aquí en Francia, las grandes empresas y el Gobierno recortan los salarios, las pensiones y los fondos destinados a los hospitales. Pero no tienen en cuenta los misiles que se están lanzando en estos momentos en Oriente Medio, cuando cada uno cuesta un millón de euros. ¡Solo una hora de vuelo de un avión Rafale cuesta 20.000 euros, el equivalente al salario anual de un obrero o un empleado con el salario mínimo en Francia! Y no es a los especuladores de la guerra, a Dassault, Safran, Airbus o Thales, a quienes el Gobierno pedirá que paguen, ¡sino a nosotros, los trabajadores!

Ningún pueblo, ningún trabajador tiene interés en solidarizarse con los dirigentes imperialistas occidentales. Estos últimos han lanzado esta nueva guerra para debilitar un régimen que no se les sometía y para mantener a toda costa su dominio sobre el mundo.

Los trabajadores que se parten la espalda trabajando por salarios indignos y sacrifican su salud en el trabajo conocen el desprecio de la clase capitalista por la vida humana. Conocen su fanatismo por la acumulación y la carrera por los beneficios.

Por eso, si hay una guerra que librar, es contra esa clase capitalista y sus servidores políticos. ¡Opongámonos a su política imperialista y belicista!

Nathalie Arthaud

Editorial de los boletines de empresas del 23 de marzo de 2026