¡No a la guerra imperialista!

Textos del semanario Lutte Ouvrière - 9 de marzo de 2026
9 de marzo de 2026

La guerra hace estragos en Irán y Líbano. Afecta a las monarquías del Golfo y amenaza con volver a incendiar Irak y Siria. No ha cesado en Palestina desde hace casi tres años y ha reducido Gaza a un campo de ruinas. Lleva más de cuatro años devastando Ucrania. Desde 2019, está devastando Somalia y también Sudán. Es casi permanente en el Sahel y el Congo, donde lleva tantos años que es difícil datar su inicio.

El olor a pólvora y muerte satura la atmósfera del planeta. Al atacar Irán, los líderes del imperialismo, Trump, Netanyahu y los tiburones más pequeños que los siguen, nos sumen en la tercera guerra mundial.

La guerra es, más que nunca, el funcionamiento normal del capitalismo. Desde hace décadas, Estados Unidos, los países europeos, China, Rusia y sus aliados se pelean por los recursos, los mercados y las zonas de influencia. Unos para quedarse con la mejor parte, otros para hacerse un hueco en el comedero. Cada crisis, cada conflicto local es una oportunidad para debilitar a sus adversarios. Las sanciones económicas, los ciberataques, las injerencias políticas y las guerras por poder son el preludio de un enfrentamiento más amplio.

Lo que Estados Unidos reprocha a Irán no es su oscurantismo ni su dictadura, sino el hecho de que este régimen les plante cara. Les da igual el destino de los iraníes, al igual que el de los palestinos. Pero utilizan la valiente lucha de los iraníes contra el régimen de los mulás para promover sus propios intereses.

Estados Unidos quiere un régimen a su antojo en Irán. Lo mismo ocurre en Cuba, a la que están matando de hambre. Lo mismo ocurre en Venezuela, cuyo presidente Maduro ha sido secuestrado y languidece en una cárcel de Nueva York. Lo mismo ocurre en América Latina y Groenlandia. Del mismo modo, querían controlar el régimen ucraniano, lo que provocó la guerra con Rusia.

La guerra contra Irán es también un ataque indirecto contra China, cuya suministro de petróleo se ve amenazado. Forma parte de la lucha que libra el imperialismo estadounidense para contener a su principal competidor y seguir siendo el amo del mundo. Y este conflicto no es más que una etapa.

Oficialmente, Francia no está en guerra con Irán, sobre todo porque Macron se vio ante un hecho consumado por parte de Trump y Netanyahu. Pero no tardó en alinearse. ¿Quién se cree que el envío del portaaviones Charles de Gaulle al Mediterráneo tiene solo una finalidad "defensiva"?

Francia, que fue una potencia colonial en Oriente Medio, tiene firmado acuerdos de defensa con los países del Golfo y ha instalado allí bases militares. ¿Por qué? Porque los capitalistas franceses tienen enormes intereses en Qatar, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos, que se encuentran entre los mayores compradores de armas francesas. Mañana, los soldados franceses tal vez vayan a morir en el estrecho de Ormuz por los intereses de Dassault, Total y Vinci.

Los capitalistas están convirtiendo todo el planeta en un campo de batalla. ¡Es una locura, un crimen contra toda la humanidad!

Los países ricos podrían utilizar sus avances técnicos y sus conocimientos para mejorar las condiciones de vida de los pueblos que contribuyen a su prosperidad en todo el mundo. Podrían ofrecer a los países más pobres la posibilidad de desarrollarse. Podrían luchar contra el calentamiento global y lograr muchas otras cosas. Pero utilizan su poder para esclavizar y explotar a los trabajadores y a los pueblos, privándolos a menudo de lo mínimo, arrebatándoles incluso su dignidad.

Entonces, si vamos a denunciar a los fanáticos y tiranos, ¡comencemos por denunciar a los fanáticos del lucro, de la acumulación insensata y del poder que se encuentran entre nosotros, en las ciudadelas capitalistas!

Nosotros, los trabajadores, no tenemos nada que ganar viendo a nuestros hijos matarse entre sí por el control de un oleoducto o un mercado estratégico. El enemigo está en nuestro propio país. Está en esos consejos de administración que especulan con los conflictos y aumentan el precio de la gasolina. Está al frente del Gobierno que manda fabricar aviones Rafale y submarinos nucleares en lugar de formar médicos y contratar profesores. Está al frente del ejército que prepara a nuestros jóvenes para sacrificarse en aras de los beneficios capitalistas.

La única guerra que debemos librar es la que acabará con la banda de explotadores y belicistas que nos gobiernan. ¡Trabajadores de Francia, Europa, Estados Unidos y el resto del mundo, unámonos más allá de las fronteras para derrocarla!

Nathalie Arthaud

Editorial de los boletines de empresas del 9 de marzo de 2026