España: las maniobras de la extrema derecha

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Textos del semanario Lutte Ouvrière - 5 de agosto de 2026
5 de agosto de 2026

La llegada de decenas de miles de migrantes a Ceuta durante la semana del 27 de julio fue ampliamente presentada como una invasión, lo que avivó todos los discursos contra los extranjeros.

Sin embargo, sobre el terreno, la instrumentalización de este suceso que pretendía la extrema derecha no salió como estaba previsto.

De hecho, la llegada de militantes y portavoces del partido de extrema derecha Vox, así como del grupo neonazi Núcleo Nacional, se vio frustrada ante los airados vecinos de Ceuta, que no tenían ningún deseo de ser utilizados para alimentar discursos racistas. Y, al mismo tiempo, algunos vecinos también demostraron una empatía elemental al dar de comer y beber a jóvenes migrantes que ya no tenían nada.

Sin embargo, la idea de que hay que protegerse de una invasión se está extendiendo, ya que la recogen la mayoría de los medios de comunicación y las organizaciones políticas en España, empezando por la izquierda en el Gobierno. El comportamiento del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez —a quien se ha presentado como progresista por sus gestos de apoyo a los palestinos— no habría hecho sonrojar a muchos de sus homólogos europeos, si estos no hubieran optado por distanciarse de él por oportunismo político. Al calificar la llegada de miles de jóvenes que buscan una vida mejor como un «ataque contra la integridad territorial de España», al enviar al ejército para repelerlos y, posteriormente, al reforzar la frontera con la instalación de una barrera flotante en el mar, Pedro Sánchez también ha contribuido a alimentar la xenofobia y la división.

Es importante que los trabajadores de Ceuta, muchos de los cuales son de origen marroquí, pero también los de Melilla y del resto de España, no se equivoquen de enemigo y no caigan en esa trampa. No es protegiéndose tras alambradas, guardias fronterizos o confiando en que el rey de Marruecos haga el trabajo sucio de perseguir a los migrantes como se librarán de la miseria del mundo y de las catástrofes provocadas por el capitalismo.

Sin embargo, los testimonios de los jóvenes marroquíes que han logrado cruzar la frontera muestran todo lo que tienen en común con los trabajadores españoles. Al igual que millones de personas en todo el mundo, aspiran a un salario digno, a alquileres asequibles, a perspectivas de empleo, a un sistema sanitario que merezca ese nombre; en definitiva, a una vida mejor. La guerra entre trabajadores a la que los dirigentes europeos querrían arrastrarlos no tiene ningún sentido.